Durante mucho tiempo se dijo que la atención era la moneda más valiosa de internet. Y tenía sentido, ya que si lograbas captar la atención de las personas, tenías una ventaja enorme sobre quienes pasaban desapercibidos.
Por eso hoy muchas personas persiguen visualizaciones, seguidores, likes y viralidad. Y cuando un contenido no obtiene los resultados que esperaban, se frustran, dejan de publicar, piensan que las redes sociales no funcionan o simplemente concluyen que su contenido no es lo suficientemente bueno. Es fácil caer en la trampa de creer que visibilidad y credibilidad son lo mismo.
Pero no lo son. Una cosa es que te vean. Otra muy distinta es que te crean.
Todos conocemos perfiles con miles de seguidores, cientos de comentarios y millones de visualizaciones. Y aun así no venden. No generan oportunidades. No generan confianza.
Por otro lado, también existen profesionales, emprendedores y empresas con comunidades mucho más pequeñas que logran algo mucho más valioso: las personas creen en ellos. Confían en lo que dicen. Confían en lo que hacen. Confían en los resultados que prometen. Y esa diferencia lo cambia todo.
Porque hoy llamar la atención es más fácil que nunca.
- Existen fórmulas.
- Existen tendencias.
- Existen hooks.
- Existen estructuras virales.
- Existen herramientas de inteligencia artificial.
Puedes aprender a captar la atención de alguien en cuestión de segundos. Pero eso no significa generar confianza. La atención puede conseguir que alguien te vea. La confianza consigue que alguien te escuche, empatice y conecte contigo.
Cuando la confianza aparece, las oportunidades empiezan a aparecer con ella. Por eso creemos que la visibilidad sigue siendo importante. De hecho, es necesaria. Porque nadie puede confiar en alguien que no conoce. Pero perseguir únicamente la visibilidad puede llevarnos a un problema: terminamos creando contenido para ser vistos en lugar de para aportar valor.
En KADO trabajamos con una idea que repetimos constantemente: la visibilidad viene antes de la confianza. Y la confianza siempre viene antes de la venta. Porque al final del día las personas no compran al perfil con más visualizaciones. Compran a quien consideran una opción confiable.
Por eso, antes de evaluar si un contenido "funcionó" o "no funcionó", hazte una pregunta más incómoda: ¿este contenido solo buscaba que me vieran, o también ayudaba a que me creyeran?
Porque no todo contenido con pocas visualizaciones fue un mal contenido. Y no todo contenido con muchas visualizaciones fue un buen contenido. A veces solo fue ruido bien empaquetado.
Te propongo un ejercicio simple para tu próxima publicación. Antes de publicar, revisa si tu contenido cumple al menos una de estas cuatro funciones:
- Demuestra lo que sabes. No solo digas que eres bueno en algo. Muéstralo con ejemplos, análisis, casos, errores, aprendizajes o decisiones que tomaste.
- Ayuda a tu audiencia a entender mejor su problema. Muchas personas no compran porque todavía no comprenden lo que necesitan resolver. Educar también es vender, aunque no lo parezca.
- Muestra tu forma de pensar. La gente no solo compra soluciones. También compra criterios, enfoques, valores y formas de ver el mundo.
- Construye confianza antes de pedir una acción. Si cada contenido solo busca vender, la audiencia lo siente. Pero si cada contenido aporta valor, aclara, orienta o transforma una pequeña percepción, la confianza empieza a crecer.
Entonces, la próxima vez que publiques, no midas tu contenido solo por la cantidad de vistas. Pregúntate también:
- ¿Alguien entendió mejor lo que hago?
- ¿Alguien pudo confiar un poco más en mi criterio?
- ¿Alguien se sintió identificado con lo que dije?
- ¿Alguien podría recordarme cuando necesite una solución como la mía?
Porque cuando empiezas a crear contenido desde esas preguntas, dejas de perseguir únicamente la atención y comienzas a construir algo mucho más sólido: credibilidad.